Panorama Numismatico Número 18    6 de septiembre de 2010
Editorial
José María Martínez Gallego
Además de ser el título en español de la oscarizada película española “Begin the Beguine” (1982), de José Luis Garci, es el lema de muchos de los que se incorporan a primeros de septiembre a la cotidianeidad laboral o escolar.

En el caso de www.panoramanumismatico.com, retomamos el pulso a la información publicando algunas de las noticias acaecidas durante los últimos días de agosto y primeros del actual mes.

Suponemos que estos últimos 30 días habrán servido para recuperar “oxígeno”, gastado en las mil batallas cotidianas del resto del año. Suponemos, además, que habrá funcionado la desconexión total de las preocupaciones habituales del resto del año.

Claro que, a lo mejor, es mucho suponer. Desde luego, con crisis o sin ella, el vacío mercantil ha sido notorio. Notorio y extraordinario, no sólo por los establecimientos cerrados a cal y canto, si no por la inmovilidad de los mercados nacionales e internacionales. Hablamos, claro está, de nuestro sector, el numismático.

Aunque no en todas partes ha habido inmovilidad e inactividad mercantil. Que se lo digan sino a los que han viajado durante la primera decena de agosto hasta la ciudad estadounidense de Boston. Allí se estaba celebrando del 10 al 14 la World’s Fair of Money (Feria Mundial de la Moneda) organizada por la Asociación Numismática Americana ANA.

Los europeos y viajeros de otras latitudes no americanas que hasta allí llegaron, pudieron comprobar cómo la vitalidad de la numismática sigue muy vigente y activa, tanto entre los coleccionistas y sus colectivos, como entre los comerciantes y distribuidores en general. De ello pueden dar buena cuenta los hermanos Cayón, que tomaron el pulso a la situación de la moneda antigua y moderna, comprobando que su estado de salud era excelente.

Todo ello a la sombra de la incertidumbre que acoge a los actuantes de ambos lados del Atlántico: ¿seguirá subiendo el oro?

Pues parece ser que si y la plata también, sin dejar de lado al paladio que lleva un ritmo de subida difícil de alcanzar.

Empecemos pues, con buen pie, la nueva etapa a la que nos enfrentaremos. Eso si, por favor, sin síndromes postvacacionales.