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Un Tribunal Federal de Florida dicta sentencia: "El tesoro del Odyssey es español". Bolivia y Perú también quieren parte del botín.

foto Un Tribunal Federal de Florida dicta sentencia: "El tesoro del Odyssey es español". Bolivia y Perú también quieren parte del botín.



Un tribunal federal estadounidense confirmó que la compañía estadounidense Odyssey debe devolver a España el fabuloso tesoro submarino descubierto en 2007 frente a las costas de Gibraltar, por el que también se interesaron Bolivia y Perú.


Según informaciones realizadas el pasado miércoles 23 de diciembre por el Ministerio de Cultura español, cuya titular es Ángeles González-Sinde Reig, “El tribunal federal de Tampa, a través del juez Steven Merryday, hizo público ayer, martes 22, a última hora su fallo reafirmando los derechos de España sobre el pecio «Nuestra Señora de las Mercedes» y sobre todos los objetos y materiales que fueron ilegalmente sustraídos por la empresa Odyssey Marine Exploration”.

Esta decisión confirma una primera sentencia pronunciada en junio de 2009 por el juez de Tampa Mark Pizzo que ordenó a la empresa Odyssey devolver a España el tesoro, según un comunicado de dicho Ministerio de Cultura.

El juez Merryday afirma que, “es indiscutible que el pecio «Nuestra Señora de las Mercedes» es un buque del Estado español y que tanto su carga, como los restos humanos son patrimonio español y tienen derecho a permanecer inalterados si no hay consentimiento del Estado español", afirma el comunicado, citando la sentencia.

Odyssey había anunciado en mayo de 2007 el descubrimiento “en aguas internacionales del Atlántico” del mayor tesoro submarino encontrado, compuesto por 500.000 monedas de plata y centenares de objetos de oro.

Se trataba del buque español «Nuestra Señora de las Mercedes», hundido en 1804 al sur de la Península Ibérica, y Odyssey se convirtió rápidamente en sospechosa a los ojos de España al repatriar rápida y discretamente a Estados Unidos el botín de 17 toneladas desde la colonia británica de Gibraltar, guardando celosamente el emplazamiento exacto del pecio.

La ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde Reig, tras conocer la decisión del Tribunal Federal norteamericano mostró su satisfacción por la decisión judicial, calificando la sentencia de la justicia estadounidense de “crucial para la defensa del patrimonio histórico español”. También la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, manifestó su satisfacción: “Nos han dado la razón”, dijo.

España vuelve a salir victoriosa en el enésimo asalto del culebrón que enfrenta al Gobierno con la compañía estadounidense de cazatesoros Odyssey Marine Exploration. Steven D. Merryday, el juez de Tampa Bay (Florida) encargado de dirimir a quién corresponden los derechos sobre el buque hundido y su carga, refrendó la decisión tomada en junio de este año por otro magistrado del mismo tribunal. ¿La conclusión?: «Nuestra Señora de las Mercedes» era un buque de guerra español y, lo más importante, el pecio y las 500.000 monedas de oro y plata halladas por la compañía estadounidense en mayo de 2007, deben ser devueltos a España en un plazo no superior a 10 días. La compañía anunció que recurrirá la resolución.



El inicio del conflicto
Todo comenzó el día en que la empresa cazatesoros estadounidense decidió pregonar a los cuatro vientos el increíble hallazgo de un tesoro de valor incalculable. Entonces Odyssey sólo dijo que se trataba de una carga de 500.000 monedas de plata y oro encontradas en un lugar indeterminado del océano Atlántico. En aguas internacionales, lejos de la jurisdicción de cualquier país.

La empresa bautizó el descubrimiento con el fantasioso nombre en clave de Black Swan (Cisne negro), pero España ya sospechaba que detrás de esas dos palabras podía esconderse la identidad de un buque de guerra español hundido en 1804 frente al cabo de Santa María y tras una cruenta batalla librada contra los barcos ingleses. El Ministerio de Cultura reclamó sus derechos sobre el hallazgo. A partir de ahí empezó otra batalla. Esta vez, una de acusaciones y deliberaciones, estudio de miles de legajos y hasta persecuciones de película por parte de la Guardia Civil a los barcos de Odyssey. Todo ello para tratar de probar los derechos españoles sobre el tesoro.



El tiempo, y la decisión del juez Steven D. Merryday, ha acabado por dar la razón a España. El magistrado no tiene dudas y rechaza categóricamente las últimas reclamaciones presentadas por la compañía: “La verdad de este caso es que el «Nuestra Señora de las Mercedes» es un buque español y que su pecio, la carga y todos los restos humanos y pertrechos que naufragaron con él son patrimonio de España y deberían en recta conciencia y conforme a derecho yacer para siempre sin que nadie los perturbe salvo que haya consentimiento de España y a salvo de cualquier aspiración privada en contra”.

Merryday da en su escrito a la compañía 10 días para devolver a España el tesoro. Con una salvedad. En la sentencia, el juez establece que Odyssey puede seguir haciéndose cargo de las monedas hasta que acuerde un procedimiento para la entrega y a la espera de ver si la compañía decide recurrir ante la Corte de Apelaciones.

Eso último es precisamente lo que va a ocurrir, según anunció la empresa norteamericana. Su máximo responsable, Greg Stemm, señaló en un comunicado que la decisión del juez Merryday sirve para agilizar el proceso y llevarlo a la Corte de Apelaciones. Allí, afirmó, “estamos seguros de que todas las cuestiones legales servirán para darnos la razón”. Stemm recordó además que en otros casos, como en el de «Nuestra Señora de Atocha», la decisión final cambió en esa instancia superior.

Este empresario dedicado desde los años 80 a la caza de tesoros sumergidos se apresuró a señalar además el carácter excepcional del pecio en litigio. “Vamos a seguir adelante con nuestros otros proyectos. Es importante que la gente entienda que la mayoría de ellos no tienen las mismas implicaciones legales que han surgido en este caso. Nuestros objetivos en 2010 están en los hallazgos que tienen el permiso de los gobiernos o en los buques comerciales”, declaró.



Las palabras de Stemm tratan de reforzar el crédito de la empresa, que cotiza en bolsa, en una situación que se complica después de la resolución judicial. Es cierto, Odyssey tiene varios proyectos en marcha que cuentan con el visto bueno de los gobiernos implicados. El más famoso, el rescate de parte de los restos del «HMS Victory», un barco británico perdido en 1744 en una tempestad en el Canal de La Mancha, fue acordado con las autoridades de Reino Unido y presentado en febrero de este año. Odyssey posee la tecnología más puntera para descubrir y rescatar los pecios, tiene un equipo de arqueólogos encargados de rastrear en los archivos y ubicar los navíos, y un fabuloso equipo de asesores jurídicos. Pero puede que todos esos medios no le hayan servido para nada en el caso de «Nuestra Señora de las Mercedes». Este litigio podría redefinir las reglas del juego. Seguramente a partir de ahora Odyssey recabará los permisos de las naciones que abanderaban los barcos antes de hacerse con los botines sumergidos.

Eso, ahora mismo, es imposible en el caso español, una de las potencias navales históricas más importantes. España cuenta además con el apoyo de la Administración de Barack Obama, que defendió públicamente los intereses españoles en una carta remitida al juzgado de Tampa el pasado septiembre.

Uno de los últimos cartuchos de Odyssey está en la Corte de Apelaciones. Este tribunal tiene jurisdicción sobre casos federales originados en los estados de Alabama, Florida y Georgia. Podría no ser la última instancia, ya que a Odyssey le quedaría aún la opción de apelar a la Corte Suprema de Estados Unidos.

En cualquier caso, su defensa pasa por seguir insistiendo en que «Nuestra Señora de las Mercedes» era un buque mercante. A pesar de que se trataba de un barco de guerra, los estadounidenses opinan que viajaba en una misión comercial y que la carga era propiedad de los mercaderes que murieron tras la explosión del navío. Según esta idea, los descendientes de aquellos podrían reclamar parte del tesoro. Además, Odyssey argumenta que no hay pruebas concluyentes para determinar que los restos hallados pertenecen a «Nuestra Señora de las Mercedes», pese a que ésa fue su hipótesis más firme desde el principio del caso.

Bolivia quiere su parte del botín
Por su parte, el Gobierno de Bolivia reclamó su derecho a recuperar el contenido del denominado “tesoro de Odyssey”, monedas de plata que habrían sido acuñadas en Potosí durante el Virreinato del Perú y transportadas desde allí hasta España, en las fechas en las que la nave española se hundió antes de llegar la puerto de Cádiz o Sevilla.

“Bolivia expresó su deseo ante Odyssey y el Gobierno español de que un experto en numismática identifique el origen del hallazgo y que -de confirmarse la hipótesis sobre su procedencia- sea compartido con entidades como la Casa de la Moneda potosina”, dijo a la prensa internacional el ministro de Cultura boliviano, Pablo Groux, tras conocerse el fallo de la Justicia estadounidense.

Bolivia esperará al cumplimiento de la sentencia para proponer un principio de acuerdo más formal con España sin necesidad de llegar a instancias judiciales pues el tesoro podría considerarse “un patrimonio cultural compartido”, según informó el ministro boliviano.

Groux indicó que el Gobierno de Evo Morales espera que un experto certifique la “cuna de las piezas, que tendrían los sellos característicos de la entidad que grababa el metálico durante la misma época del hundimiento del barco español”.

Esto, aseguró, “daría cierta legitimidad al Estado boliviano para poder hacer una propuesta de acuerdo con España que, esperemos, llegue a un feliz término”. Durante varios siglos Potosí formó parte de la Audiencia de Charcas que funcionó como base de lo que hoy es Bolivia y que, en ese entonces, conformaba el Virreinato del Perú.



Y Perú también quiere “cacho”
El Gobierno de Perú, que también reclamó ante el juez Steven D. Merryday la propiedad de esas 500.000 monedas de oro y plata valoradas en 350 millones de euros, ha anunciado que piensa recurrir la sentencia judicial. En su fallo, el juez estadounidense del tribuna Federal de Tampa también desestimó la petición de Perú pues consideraba que todo lo hallado en el lugar del hundimiento es de soberanía española.

El ministro peruano de Exteriores, José Antonio García Belaunde, explicó que su reclamación se basa en que esas monedas fueron “extraídas, procesadas y acuñadas en Perú”. “Hay la posibilidad de apelar y Perú va a apelar”, dijo el canciller. El Gobierno peruano ya contrató en enero de 2009 a un gabinete de abogados para que preparara el recurso para recuperar el tesoro extraído durante el virreinato español en Perú. En agosto, solicitó ante el Tribunal del Distrito Federal de Tampa poder ser integrado en el proceso judicial sobre la propiedad del cargamento, lo que le fue concedido.

“Estaríamos abiertos a firmar algún tipo de acuerdo con la nación hermana de Perú para que si se recupera todo lo que pensamos que hay, se pueda compartir patrimonialmente con ellos”, había afirmado en su momento el director general de Bellas Artes del ministerio de Cultura español, José Jiménez, antes de que también se conociera el interés boliviano.

La odisea del «Nuestra Señora de las Mercedes» y el Odissey
- 5 de octubre de 1804. Cuatro navíos españoles procedentes de Montevideo se encuentran con cuatro barcos ingleses frente a las costas del Algarbe (Portugal). A pesar de estar en periodo de paz, la flota británica abre fuego contra los españoles. La primera salva de disparos alcanza la santa bárbara de Nuestra Señora de las Mercedes». El barco explota y se hunde. El mar se traga 249 cadáveres y miles de monedas de plata y oro acuñadas en Potosí. - Abril de 2007. La empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration, con sede en Tampa (Florida) y especializada en la búsqueda de pecios submarinos, encuentra un tesoro frente a las costas del Algarve. El Odyssey Explorer, el barco de la compañía, transporta la carga: lingotes de cobre y estaño, cajas de oro, fragmentos de balas y cerámicas y un total, 500.000 monedas de plata y oro. - 17 de mayo de 2007. Un avión fletado por Odyssey sale del aeropuerto de Gibraltar con el tesoro. Un día después, la empresa anuncia el descubrimiento y dice que encontró el botín en un lugar indeterminado del Atlántico. El valor de las acciones de Odyssey se duplica. - 29 de mayo de 2008. El Gobierno español presenta una acción civil en la Corte de Florida para reclamar los últimos hallazgos de Odyssey si es se demuestra que alguno de ellos pertenece a España. - 1 de junio de 2008. España sospecha que Odyssey ha encontrado el «Nuestra Señora de las Mercedes». - 3 de junio de 2009. Un juez de Tampa dictamina que el tesoro debe ser devuelto a España. - 1 de septiembre de 2009. El Gobierno de Estados Unidos apoya los intereses españoles. - 22 de diciembre de 2009. El juez federal Steven D. Merryday refrenda a su colega de Florida y da 10 días a la compañía estadounidense para devolver el tesoro. Al día siguiente Odyssey anuncia que recurrirá la decisión en la Corte de Apelaciones.

 

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