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Revista digital publicada por la Asociación Española de Numismáticos Profesionales

Oro, Plata, Platino, Paladio


Regreso de la fiebre del oro



Bajo este título, Luis H. Vargas analiza en "La Información Digital" la situación actual del mercado del oro, a partir de sus elevadas cotizaciones, señalando a China como a uno de los nuevos poderosos que llevan al oro a su actual línea ascendente.


Reproducimos a continuación en www.panoramanumismatico.com el texto íntegro de su artículo, que incluyen algunos términos y léxico hispanoamericanos de fácil comprensión.

“La escalada de los precios del oro indica la imparable marcha depresiva de las actividades productivas nacionales y la desmembración de las instituciones monetarias internacionales, no obstante la difusión de falsas informaciones sobre la recuperación económica y financiera llevada a cabo por voceros de administraciones gubernamentales y organizaciones multilaterales.

En el transcurso del actual año, la cotización de la onza troy del oro ha saltado 15,2% a mil ocho dólares con 50 centavos, a raíz de la coyuntura mundial de crisis económico-financiera de los negocios y los Estados y la manipulación de las bases o diferencia de precios entre el pactado en los mercados a futuro (forward) y el corriente al contado (spot).

La crisis empresarial y estatal ha consistido principalmente en la caída de la producción bruta y rentabilidad promedio, la quiebra de corporaciones nativas y multinacionales, la desocupación y pauperización de las clases asalariadas y cuentapropistas, la contracción del crédito bancario y comercial, la baja de la demanda interna y externa, la agravación del déficit de las cuentas interiores y/o exteriores, la suba de los montos y servicios de deuda pública y privada y la devaluación del dólar estadounidense frente al euro y el yen.

Mientras que la manipulación de los precios del metal amarillo ha comprendido básicamente la recompra de los contratos a futuro de las corporaciones transnacionales a las instituciones operadoras de fondos cotizados en bolsa (ETF por sus siglas in inglés), la compra neta de lingotes por parte de los bancos centrales de países desarrollados y emergentes y la estrategia china de recomposición de sus reservas monetarias internacionales mediante la sustitución del dólar americano por oro físico.

La industria minera aurífera no ha escatimado esfuerzos en recomprar las emisiones de títulos a los fondos cotizados bursátiles. Estas recompras han impactado el mercado de oro de la siguiente manera: disminución aproximada del 95,0% de las reservas físicas de oro, a poco menos de 200 toneladas métricas; violación de la regla estipulada de 90,0% de respaldo en oro real de cualquier certificado-oro emitido en los mercados de bolsas; ampliación de la brecha entre liquidez en papel y disponibilidad física, al punto de que en día de hoy el valor facial de los instrumentos cotizables equivale a 35 veces al valor de las reservas físicas correspondientes; y, por último, desconfianza de los inversores en las contrataciones a futuro, dada la flagrante contradicción entre la abundancia de derechos de adquisición del metal en específicas fechas de vencimiento y la escasez de los suministros.

Por ejemplo, la minera Barrick Gold, el mayor productor de oro a nivel mundial, acaba de colocar 94,8 millones de acciones al precio unitario de 36 dólares con 95 centavos, en procura de obtener 3 mil 500 millones de dólares para la re-adquisición de todos sus contratos de cobertura, en especial los suscritos a precio fijo por valor de mil 900 millones. Esta última transacción implica irremediablemente, por una parte, el asiento de un valor en rojo de 5,6 miles de millones dólares a los beneficios correspondientes al tercer trimestre de 2009 -en razón del diferencial de precio negativo asumido entre precio a futuro y precio al contado- y, por otra, el recrudecimiento de la competencia entre negocios y países por apropiar el metal dorado, en una época de merma de la producción y monta de los costos.

Los bancos centrales de los países industrializados y emergentes han ejercido influencia en la curva alcista del precio del oro a través del abandono del programa quinquenal de venta del oro físico y el consecuente exceso de compra sobre venta en los primeros nueve meses del año en curso. Esas instituciones monetarias, por un lado, programaron vender 400 toneladas en 2009, pero apenas alcanzaron la cota de 40,0%; y, por otro, compraron cantidades por más de 145 toneladas, incluyendo China y Rusia con 121 toneladas.

En el caso de China, las autoridades monetarias han incrementado sostenidamente sus reservas metálicas de oro por una cuantía de 454 toneladas, o sea 75,7%, desde 600 en 2003 hasta mil 54 en 2009. Esta acumulación pretende arribar a más de cuatro mil toneladas en los venideros cuatro anos y situar al Estado chino en el segundo puesto de tenencia de reservas oficiales, tras Estados Unidos. Esta gestión de las reservas exteriores, por si sola, apunta al techo los precios del oro, aunque los Estados de naciones industrializadas recurran a demagógicas reventas, tales como las recientes 403,3 toneladas a cargo del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La combinación de estos sucesos ha presionado el aumento de la demanda mundial de oro, más que proporcional que el de la producción y, en consecuencia, ha arrastrado los mercados auríferos a una situación de “backwardation”, es decir a precios al contado por arriba de los precios a futuro-. De hecho, desde diciembre de 2008, este tipo de base negativa del mercado ha ido desplazando el tipo de base positivo denominado “contango”, o sea precios a futuro superiores a los precios al contado.

En “backwardation” las firmas mineras transnacionales intentan percibir cuantiosas ganancias por medio de la venta del oro disponible en el alcista mercado “spot”, a costa de aniquilar el mercado en “contango” y las fuentes de inversión de capitales brindadas por los fondos cotizados en bolsas de valores, los fondos de financiamiento de explotaciones mineras, los bancos comerciales y las corporaciones financieras.

En conclusión, la situación mercantil de “backwardation” desmantela la de “‘contango”, ya que el exceso de precios al contado sobre los a futuro significa al menos la triple imposibilidad de cubrir los costes adicionales de almacenamiento, transporte y oportunidad del oro, asegurar la valorización y acumulación de los capitales auríferos sustentadas en la financiación derivada de emisiones de papeles-oro a vencimiento y posterior redención a través de la entrega efectiva del metal precioso en la fecha acordada y, finalmente, garantizar el circuito monetario y crediticio, a causa de las exigencias estrictas de la validación inmediata de las transacciones comerciales y financieras acorde con el oro físico.”

 

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