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Revista digital publicada por la Asociación Española de Numismáticos Profesionales

Billetes


Historia y estadística de la emisión de 1899/1900 (Quevedo)

foto Historia y estadística de la emisión de 1899/1900 (Quevedo)



JOSÉ A. CASTELLANOS. La emisión de billetes de 1899 y 1900, los últimos del siglo XIX y también los últimos ordenados bajo la Regencia de María Cristina antes de que Alfonso XIII asumiera oficialmente el poder en 1902, fue dedicada al escritor Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645), quien ya había aparecido anteriormente en las 100 pesetas de 1880. Son los primeros billetes que se emiten tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en la Guerra de 1898 y la venta de la Micronesia Española en 1899, en un periodo caracterizado por la inestabilidad política.


Esta emisión de billetes tiene lugar tras las elecciones de abril de 1899, bajo presidencia de Francisco Silvela, siendo Ministros de Hacienda Raimundo Fernández Villaverde y posteriormente Manuel Allendesalazar, futuro Gobernador del Banco de España en 1904, quien continuó en el cargo de ministro durante la presidencia de Azcárraga. Curiosamente, cada billete cuenta con la firma de un Gobernador del Banco de España diferente: Luis María de la Torre y de la Hoz, Conde de Torreánaz, el de 25 pesetas; Antonio María Fabié, el de 50 pesetas; y Juan de la Concha Castañeda, el de 100 pesetas. Todos portan firma de José Gurumeta Jiménez como interventor y Antonio Góngora Benito como cajero.

Esta información circunscribe el diseño y fabricación de los billetes de 25 pesetas al verano de 1899, pues el Conde de Torreánaz ejerció el cargo desde marzo hasta octubre de 1899. El caso de las 50 pesetas nos permite afinar más las fechas, pues la de emisión es finales de noviembre y la firma de Fabié permite circunscribir su diseño y fabricación a finales de noviembre y más probablemente a diciembre de 1899. Estos billetes se almacenaron al menos seis meses antes de ser puestos en circulación. Los billetes de 100 pesetas fueron fabricados en la segunda mitad de 1900, pues Juan de la Concha ejerció como gobernador desde enero de 1900 hasta abril de 1901, y dichos billetes salieron a circulación en febrero de 1901.

En esta ocasión, los Talleres del Banco de España basaron el diseño del busto de Quevedo en un retrato del poeta de discutida atribución, pues no está claro si es un original de Velázquez o, lo más aceptado en la actualidad, de su coetáneo el madrileño Juan Van der Hamen (siendo pues considerado una copia del lienzo de primero), aunque sí se sabe que fue pintado en el siglo XVII. El grabado, obra de Enrique Vaquer (busto de Quevedo) y Bartolomé Maura (reversos y Mercurio en anverso del de 50 pesetas), muestra una imagen especular del busto respecto al original, cuadro al óleo de 60.5 cm x 48 cm conservado en el Instituto de Valencia de Don Juan de Madrid.

El papel empleado sigue siendo el de la fábrica de Pedro Nolasco Oseñalde en La Cabrera (Guadalajara), que incluía la malla de hilo incrustada en la tarlatana y el valor del billete en marca de agua. La elección de colores permanece fiel al estilo de los anteriores billetes, sobria en los anversos (azul y ocre, en el de 25; negro y amarillo, el de 50; y azul y verde, el de 100) y más llamativa en los reversos (rojizo, verde claro y anaranjado, respectivamente), siguiendo criterios de diferenciación de los billetes por colores similares a los establecidos en las emisiones de 1884, 1889, 1893 y 1898. Las dimensiones de los billetes se reducen, con el objetivo de poder fabricar más ejemplares por pliego y en consecuencia rebajar los costes de fabricación.

Tradicionalmente los catálogos aportan poca información sobre esta emisión y, en particular, indican unas tiradas de estos billetes sobre las cuales consideramos es preciso hacer puntualizaciones y correcciones.

Tras haber analizado los ejemplares de 25 y 50 pesetas de 1899 y 100 pesetas de 1900 que han sido puestos en subastas comerciales (la mayoría de los ejemplares estudiados) en los últimos 20 años, así como una cantidad significativa de otros que están o han estado disponibles a través de tiendas numismáticas, plataformas de compra-venta y otros sitios web, hemos recopilado un total de:
Consideramos que la cantidad de ejemplares no es nada desdeñable desde el punto de vista estadístico y es significativa para extraer conclusiones pertinentes.

Informa el libro “Los billetes del Banco de España”, así como los habituales catálogos comerciales, que los billetes de 25 pesetas de 1899 fueron emitidos desde la letra “A” hasta la “O”. Sin embargo, ni el libro del Banco de España ni los catálogos actuales aportan información de detalle acerca de si todas las series entre dichas letras fueron emitidas. Sí sabemos, empero, que esta emisión es la primera en utilizar letras como prefijo en los números de serie y además es la primera emisión que no tiene ejemplares “sin letra”.

De las estadísticas recogidas de los billetes localizados destacan varios aspectos interesantes. Por un lado, las series más escasas son “A”, “C”, “G” y “M”. Por otro, destaca la baja incidencia de billetes falsos (apenas 3, que supone un 3,4% de la muestra), lo cual contrasta notablemente con los datos de los otros billetes de esta emisión. Pero el punto más interesante es que no hemos sido capaces de localizar ni un solo ejemplar de la serie “I”. Es conocido que el billetario español ha evitado ciertas letras en determinadas emisiones por miedo a que supusieran una equivocación en su lectura. Así pues, las letras “I” y “O” han estado proscritas en algunas emisiones, aunque curiosamente, no en todas, ni con igual tratamiento. De hecho, en estas 25 pesetas la letra “O” sí existe, pero, ¿qué ocurre con la letra “I”? No podemos afirmarlo pero creemos que sí se usó, por dos motivos. Por un lado por el hecho de que esta emisión no tiene números de serie “sin letra”, lo que hace que la “I” no pueda confundirse con un “1”. Pero también por similitud con el tratamiento de las letras en las 50 pesetas de 1899, como se verá más adelante.



(Ejemplar de 25 pesetas de la serie O. Imagen: Martí Hervera, Soler y Llach, subasta 27-II-2014, lote nº 1444)

No existen ejemplares auténticos que superen la cifra de 500.000. Así pues, incluyendo la letra “I”, contabilizamos un total de 15 series, cada una de medio millón de ejemplares, dando un total de 7,5 millones de billetes, y no 5 millones que mencionan los libros y catálogos.

Los billetes de 50 pesetas de 1899 fueron emitidos, según el libro del Banco de España, desde la letra “A” hasta la “J”. El caso de las 50 pesetas de 1899 es otro que incluye la letra “I” entre las posibles series utilizadas, lista que, como ya mencionamos, no se especifica ni en el libro del Banco de España ni en los catálogos. En este caso la recopilación y estadística de ejemplares sí resuelve el problema puesto que, efectivamente, existen ejemplares de la serie “I” de las 50 pesetas de Quevedo. Así que el número total de emisiones fue de 10 series. El libro del Banco de España indica que la tirada fue de 4.520.000 billetes, lo cual coincide con 9 series completas de medio millón de ejemplares (precisamente hasta la letra “I”) y veinte mil billetes de la serie “J”.



(En la imagen, billete de 50 pesetas, serie I)

Las estadísticas son concluyentes y coinciden con los datos de partida. Hay ejemplares de todos los billetes hasta el numeral medio millón en las series de la letra “A” hasta la “I”, mientras que el único ejemplar conocido de la letra “J” (J002427, que fue subastado por Cayón), cumple con el criterio de ser inferior a 20.000, si bien esta cifra no puede ser contrastada de manera alguna por falta de más pruebas. Así pues la tirada oficial de las 50 pesetas de 1899 quedaría confirmada en 4.520.000 billetes.

En cuanto a los ejemplares falsos, la emisión de 50 pesetas es probablemente la más falsificada de todas las del billetario español, o al menos con seguridad una de las que más. De 110 ejemplares localizados de esta emisión, hay 21 falsos de época (un 19% de total de la muestra), todos ellos desde la letra “A” hasta la “D”. Varios ejemplares son fácilmente detectables al usar sólo 5 cifras en el número de serie y otros por superar la cifra tope de la tirada, medio millón. Errores de novato de los falsificadores.


(Falso de época (FC)

La rareza relativa de cada serie es similar en todos los casos (eliminamos los falsos en esta estadística), aunque hay series algo más escasas que otras (“B”, “D”, ”E”, “H”, “I”), aunque sin grandes diferencias. La serie más rara por excelencia es la “J”, de la que sólo conocemos un ejemplar, pues ya de por sí la tirada se supone muy inferior a la del resto de series, lo que le conferiría uno o dos grados de rareza por encima del resto.

Los billetes de 100 pesetas de 1900 fueron emitidos desde la serie “A” hasta la “G”. De los 89 billetes de 100 pesetas de 1900 analizados, hemos localizado 12 billetes falsos de época (13,5% de la muestra), perteneciendo la mayoría a las series “A”, “B”, “C” y “D”; tan solo uno es de la serie “F”. Curiosamente, existe una noticia de 1904 en el periódico Correo Ibérico, en la que se menciona que el Consejo del Banco de España decidió retirar de circulación los billetes de 100 pesetas de 1900 precisamente por la falsificación de la serie “F”, dando paso a los billetes de 50 pesetas de Velázquez y de 100 pesetas del Fogonero (oficialmente, Alegoría al Trabajo). Quién sabe si pensaban que ya no los falsificarían, pues vimos que la mayoría de las falsificaciones fueron de las primeras series. Sin embargo, sabemos también por la prensa que a 13 de marzo de 1907, se requisaron, entre otros, 80 billetes falsos de 100 pesetas de 1900, por lo que es evidente que seguían circulando incluso tras poner en circulación los billetes de la Bradbury & Wilkinson.

En cuanto a la rareza relativa de cada serie, las conclusiones son simples: la serie “A” es la más común (1 de cada 4 billetes es de serie “A”), mientras que las más raras son las últimas, “F” y “G”, y en particular la serie “G” es muy rara. Resulta cuanto menos curioso este comportamiento, siendo las primeras series las guardadas y las últimas las perdidas.



(Billete de 100 pesetas, serie E. Imagen: Áureo & Calicó, subasta 265, lote nº 107)

Las tiradas de cada serie de esta emisión se limitaron también a medio millón de ejemplares, por lo que la tirada total, contabilizando las 7 series, es de 3,5 millones de billetes. Los ejemplares auténticos corroboran esta afirmación, pues todos tienen una numeración inferior a 500.000. La serie que queda peor representada es la “G”, donde el billete G166095, a la venta actualmente por Félix Cuquerella, es el ejemplar más alto que conocemos de esa serie. La mitad de los billetes falsos conocidos curiosamente tienen una numeración imposible, superior al medio millón, el mismo error observado en el billete de 50 pesetas.

Valor adquisitivo de esta emisión

Como dato adicional proporcionaremos un dato curioso: un billete de 100 pesetas de 1900 supondría un poder adquisitivo actualizado de aproximadamente 340 EUR. Así pues, el billete de 25 pesetas equivaldría a 85 EUR y el de 50 pesetas a 170 EUR. No son cifras nada desdeñables y estarían al alcance de pocos españoles en aquella época.

Por otro lado, comparando el poder adquisitivo con pesetas de otras épocas, el billete de 100 pesetas de 1900 tendría un poder adquisitivo equivalente al de 100 pesetas de 1906, emisión con dos matronas de la Bradbury & Wilkinson (con el que apenas distan 5 años), o de 500 pesetas de 1940, emisión de Juan de Austria (que entró en circulación en 1945), o de 1.000 pesetas de 1949, de Ramón de Santillán (que entraron en circulación en 1951). En cuanto a semejanza entre valor actualizado y tirada, la similitud es casi total con las 500 pesetas de 1940, de Juan de Austria, con el que se podrían establecer comparaciones y ratios de supervivencia de ejemplares para realizar una mejor evaluación del precio justo de compra-venta del billete de Quevedo.

En ese mismo sentido, el valor total de la emisión de 1899-1900, ascendió, en valor actualizado, a casi 2400 millones de euros en circulación.

Agradecimientos
No quisiera perder la oportunidad de agradecer públicamente a D. Ramón Cobo Huici su inestimable ayuda en la localización de ejemplares de estas emisiones, colaboración sin la cual las estadísticas hubieran quedado incompletas.
José A. Castellanos


 

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