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Revista digital publicada por la Asociación Española de Numismáticos Profesionales

Billetes


Billetes de la Guerra Civil en Asturias, emisión de 5 de noviembre de 1936

foto Billetes de la Guerra Civil en Asturias, emisión de 5 de noviembre de 1936  foto:



Para solucionar el grave problema de falta de billetes, el 24 de octubre de 1936, el departamento de Hacienda del Consejo Provincial de Asturias y León, emite un decreto, firmado por el Gobernador General, Belarmino Tomás y por el Director General de Hacienda, Rafael Fernández, en los que autoriza a la Caja Central de Depósitos, a la emisión de talones al portador de 5, 10, 25, 50 y 100 pesetas contra la cuenta que tenía dicha Caja Central de Depósitos en la sucursal del Banco de España de Gijón, con un saldo de 18.002.201 pesetas, provenientes de las incautaciones efectuadas a la banca privada. En dicho decreto se señalaba que los talones serán de "curso forzoso en Asturias y León", equiparándose a todos los efectos con los signos monetarios oficiales y señalando que su vencimiento se fijará "con la debida antelación".



De este decreto se dio cuenta pública en el periódico “El Noroeste” de fecha 25 de octubre. Previamente Rafael Fernández, el día 24, anunció en un discurso radiado, la emisión de estos billetes, a los que denominó “bonos”, justificando la necesidad de la emisión, en que los billetes que se encontraban en la sucursal del Banco de España habían caído en manos de los rebeldes, al sublevarse en Oviedo, los cuales podían ponerlos en circulación, provocando una devaluación de la moneda al final de la guerra, con el consiguiente perjuicio para los leales. Advertía que con la nueva emisión aprobada podrían diferenciarse los billetes republicanos de los puestos en circulación por los sublevados y los emitidos por el Consejo de Asturias conservarían su valor al final de la guerra. Insistió sobre todo en la garantía que tenían los billetes por parte del Banco de España al llevar sus firmas.

La circulación de los billetes se inició el 10 de noviembre, según publicó, anticipadamente, “El Noroeste”, el día 8 de ese mes.

Con posterioridad, y al agotarse el saldo de la cuenta de la Caja Central de depósitos, la Dirección General de Hacienda, obligó al Banco de España, a que abriese una línea de crédito a nombre de la Dirección General de Hacienda del Frente Popular, contra la que se cargarían, la emisión contínua de los talones.

Se fabricaron y emitieron los billetes, siendo característica de su diseño, el estar cruzados por una banda de diferentes colores, según valor, para facilitar su conocimiento a los analfabetos, ya que las dimensiones eran iguales para los tres primeros billetes de la serie y ligeramente mayores para los dos restantes. El valor de los billetes emitidos llegó a la cantidad de 44.630.000 pesetas


Se imprimieron, por impresión litográfica, sin firmas, ni fecha, y con matriz de control, a la izquierda, los siguientes valores:
- 5 pesetas, banda marrón.
- 10 pesetas, banda verde.
- 25 pesetas, banda azul.
- 50 pesetas, banda amarilla.
- 100 pesetas, banda roja.

La fecha de los billetes, “5 NOV”, se puso con fechador de caucho en tinta violeta, lo más habitual, o azul, aunque no fueron puestos, realmente, en circulación hasta el 10 de noviembre de 1936, conservando la misma fecha toda la emisión.


Los billetes se validaron con las firmas manuscritas, en el anverso, de los consejeros de la Caja, y al representar esta tarea, mucho trabajo, se añadieron otras personas a esta labor. Conocemos 28 firmas diferentes que corresponden a diez a antiguos empleados del Banco Español de Crédito, seis del Banco Minero Industrial, cinco del Banco de Gijón, tres a personal del Banco de Bilbao, una firma al Delegado de Hacienda del Gobierno en Gijón, una firma del Consejero de Hacienda del Consejo de Asturias, Rafael Fernández, y dos firmas no reconocidas.

En la unión de la matriz con su billete, se estampó el sello del Banco de España en Gijón, por medio de tampón, en color violeta o azul, realizándose, posteriormente, el corte de la matriz, de forma manual.


El reverso de los billetes, únicamente tienen impresa las palabras “Tiene fondos. BANCO DE ESPAÑA, GIJON”, a la que sigue la firma del funcionario que hacía el control. Este sistema dio origen a varios tipos de reversos:

En los primeros billetes puestos en circulación se añadía, a la firma del apoderado del “Tiene fondos”, el sello del Banco de España en Gijón y la antefirma “El cajero del Banco de España GIJON”, con la firma manuscrita del cajero del Banco, D. Manuel Camarero Ruiz.

Posteriormente, la firma manual del cajero del Banco, fue sustituida por una estampillada.

Mas adelante se sustituyó la antefirma “El cajero del Banco de España Gijón”, por la “P. EL CAJERO” y una firma manuscrita, del sustituto, suprimiéndose, además, el sello del Banco.

El cuarto tipo, incluía, solo, la firma manuscrita del funcionario del Banco de España.

Como esta firma manual, todavía generaba gran cantidad de trabajo, se pasó, como sistema definitivo, a poner en el reverso, una estampilla con la firma del cajero del Banco. Se emplearon dos estampillas diferentes, primeramente con la firma “Manuel Camarero” y posteriormente “M Camarero”.


Estos procedimientos originan 6 tipos de reversos, sin contar las variantes de color, violeta, azul o roja, de la firma estampillada del cajero, en los dos últimos tipos.

Los billetes de esta emisión se encuentran en muy mal estado de conservación, especialmente los de 5 y 10 pesetas, pues eran los billetes de mayor circulación, siendo los mejor conservados, los de 100 pesetas y los de 25 pesetas. Como caso especial, se encuentran en estado “plancha” los billetes de 10 pesetas numerados del 141.801 al 141.900. El más escaso, con diferencia, es el billete de 5 pesetas.

Es preciso observar con mucho cuidado estos billetes, pues hay gran cantidad, recortados; la dimensión total que deben tener los billetes, en anchura y longitud desde el margen al borde de orla, debe de ser: 5, 10 y 25 pesetas: 80 / 81 mm. x 115 / 116 mm.; y 50 y 100 pesetas: 89 / 90 mm. x 124 / 125 mm.

La Consejería intentó retirar los talones, pero con poco éxito. En principio lo intentó con una nueva emisión de billetes, emisión 1 de enero, de la que conocemos las pruebas pero que no llegó a imprimir al no aceptar el Ministerio de Hacienda, desde Valencia, la emisión de nuevos talones o billetes, y posteriormente volvió a intentarlo con billetes oficiales del Banco de España.

El 13 de febrero de 1937 se publica una disposición del Consejo Provincial en la que se permite la reanudación, a partir del día 15, del funcionamiento de la banca privada, entre cuyas funciones, artículo cuarto, está la de “canjear los talones en su día”.

En esa misma fecha se publica un decreto con las normas para el canje de los talones en cualquiera de los treinta días siguientes. Para ello, el banco debía tomar todos los talones presentados al canje, anotar la entrega, devolviendo 200 pesetas de los mismos, pero estampillados con un sello que indicase “vencimiento prorrogado”, y la cantidad restante se canjearía por billetes del Banco de España.


A causa del decreto anterior, en los anversos de los talones, figura un cajetín con la leyenda “CONSEJERIA DE HACIENDA VENCIMIENTO PRORROGADO MARZO de 1937 Nº ..”, estampado por medio de un tampón en colores violeta, azul, negro o rojo.

El que este cajetín se encuentre en la práctica totalidad de los talones se debe a la necesidad que tuvo el Consejo de que se prolongase la validez de todos los billetes, a pesar de la voluntad de retirarlos antes del 31 de marzo, al no recibir suficientes envíos por parte del Banco de España, al estar cortado el transporte con Madrid.

El 31 de marzo la Consejería reitera, como improrrogable, el plazo de estampillado hasta el 8 de abril pero no señala que se retirarán los talones, lo que parece indicar que fue necesario su mantenimiento. El 29 de este mes de abril, el secretario de Hacienda, Juan Cima, dice en la prensa que se procurará dar facilidades a los pueblos con dificultades de comunicación para realizar el estampillado Se confirma que siguieron circulando por el hecho de que el 6 de mayo el Consejero de Hacienda autorizó al Banco de España en Gijón a retirar los talones estampillados “cuando lo estime oportuno”.

Creemos que los talones se siguieron poniendo en circulación, ya estampillados, pues se han encontrado tacos de 100 billetes, sin circular, con la estampilla impresa. Los talones debieron estar en circulación hasta la toma de Gijón por parte de las fuerzas sublevadas.

De cara al coleccionismo de estos billetes hay que señalar que los talones sin el cajetín de “vencimiento prorrogado” son prácticamente inencontrables, pues nadie se arriesgó, en su momento, a que perdiesen su valor circulatorio por no tenerlo.
Autor/a: Ramón Cobo Huici

 

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